Aprender a programar de verdad
Una elección, no un accidente
Después de dar varias vueltas —mecánica, universidad, KINEROS, trabajos de campo, rechazos y dudas— la programación se convirtió en elección deliberada. Ya no era solo automatizar lo que hacía falta en un trabajo concreto; era aprender un oficio.
Autodidacta y aula
El aprendizaje fue en buena parte autodidacta: libros, prueba y error, pequeños programas. También pasé por cursos para desempleados y formación intensiva, entre ellos uno de aproximadamente ochocientas horas en CEIN. Según recuerdo, el curso estaba orientado principalmente a mujeres y había dos plazas disponibles para hombres; no tengo documentación pública del detalle exacto ni del nombre oficial del programa.
ASP, web y .NET
En ese tramo toqué ASP y proyectos web —recuerdo un proyecto de curso sobre una tienda de libros— y después Visual Basic .NET y C#. Eran tecnologías de su momento, enseñadas con la lógica de la transición hacia .NET que Microsoft impulsaba entonces.
Sin épica retrospectiva
No presento esta etapa como destino inevitable. Fue acumulación de señales, dudas y decisiones. Pero aquí la programación dejó de ser herramienta auxiliar para convertirse en objeto principal de aprendizaje.
Temas
Galería de esta etapa
Formación intensiva en programación