Alguien espera de nosotros
Les aseguré que en las horas difíciles siempre había alguien—un amigo, una esposa, una persona viva o muerta, o un dios— que observaba nuestro comportamiento y no querría sentirse decepcionado; al contrario, confiaba en que sabríamos sufrir con orgullo—no miserablemente— y que moriríamos con dignidad.
Localización
- Parte
- Primera parte. Un psicólogo en un campo de concentración
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