Ejercicios Espirituales
Años ha, la chica con la que salía me rechazó siguiendo un principio ignaciano: “elige lo que te lleva a la salvación y descarta o hazte indiferente al resto”. Dura ironía para un antiguo alumno jesuita. Duele cuando te cierran un capítulo de tu vida sin tu consentimiento. Posteriormente escuché en la radio que Stalin tenía este libro en su biblioteca personal. ¿Cómo es que gente tan importante había considerado estos principios? ¿En qué se fundamentan? Así llegué a esta obra.
Los retiros espirituales son un maravilloso tiempo de introspección. Los hay de muchos tipos - según duración y temática - siendo quizás los ignacianos los más conocidos por su antigüedad y eficacia. El libro que nos ocupa, es el manual del “acompañante”, es decir, la persona que dirige un “retiro ignaciano”. Se recogen una serie de meditaciones para los alumnos, cuyo objetivo es el análisis de “movimientos internos”. Como movimiento interno nos referimos a nuestros: pensamientos, decisiones, palabras y acciones. Lo que hacemos a cada instante. Estamos ante una lectura eminentemente práctica que nos sumerge en nuestra realidad, llevándonos a la arena de nuestras luchas diarias. Pero el libro es sólo la puerta, no basta su lectura. Lo verdaderamente importante es lo que experimentas cuando lo pones en práctica. Por eso no puedo dejar de recomendar que se haga el retiro, a poder ser lejos de tu entorno habitual para un mejor aprovechamiento. Sería como si aprobases el carné de conducir y nunca experimentases la conducción de un vehículo.
El libro está escrito en clave cristiana pero es igualmente recomendable para no creyentes. Y si soy ateo ¿a mí qué, por qué debería interesarme este libro? Pues porque te abrirá una nueva perspectiva que iluminará lo verdaderamente nuclear de tu ser. Comprenderás que el conocimiento, la educación o el cumplimiento de las leyes no son suficientes (1 Cor 13) Puedes conducir un coche respetando los límites de velocidad y terminar atropellando a alguien. Aún teniendo todo el conocimiento, seguimos siendo hombres planos respecto a nuestras “mociones”. A menudo les damos una importancia que no tienen. Estamos como desnortados, a merced de nuestros impulsos e intereses. Este libro enseña a tomar en serio ese mundo invisible. La verdadera libertad está en controlar todo el flujo de mociones que fluyen en nuestro interior.
Hay algo que le falta a la “equidad” para llegar a la plenitud. Los creyentes lo llamamos “amor” y su modelo es alguien real - no un constructo - se llama Cristo. Seas creyente o no, es indudable que existe un mundo interior compuesto por lo que pensamos. De ahí manan nuestras decisiones, palabras y acciones, que son las que dan forma a nuestras relaciones y nuestra realidad. Como dice Benedicto XVI en su magnífico Introducción al Cristianismo: “somos imagen y semejanza de Dios, somos pensamientos de Dios.” El autor del libro, San Ignacio de Loyola, tomó en serio todo esto y te ofrece en este libro su perspectiva. Por eso es importante. Sean cuales sean tus creencias, tú decides en libertad.
El lenguaje de esta edición es un español antiguo pero se entiende bien. El mensaje no envejece, sigue siendo plenamente vigente. Escrito en el siglo XVI, queda filtrado el ruido de la modernidad, y se argumenta directamente desde lo esencial. Para esta búsqueda interior se ofrecen unas meditaciones maravillosas, repasemos algunas de ellas:
En la bellísima “contemplación de la Encarnación” (Semana 2, contemplación 1, preámbulo 3), el autor nos ofrece una “visión planetaria de la Trinidad” para salvar el mundo del pecado. San Ignacio describe el auténtico “matrix” que nos envuelve, con el lenguaje y conocimientos de aquella época. En palabras del autor: “contemplar el haz de la tierra en toda su diversidad”. Hoy se nos llena la boca con términos como “diversidad” e “inclusión”. ¿Puede haber un mensaje más actual y futurista?
Otra contemplación que deja huella es la de “buscar el amor” (Semana 3) Se trata de una lección de vida maravillosa que vamos aprendiendo con los años. El autor afirma que todo lo que recibimos viene sólo desde arriba. Te das cuenta de esto cuando en la vida, empiezan a caer las cosas que creías seguras. Por ejemplo, podrías ver que tu carrera laboral era una burbuja cuando, por la pandemia, tu sector desaparece de un día para otro. Y desde entonces aprendes a valorar el crecimiento de un tomate, un atardecer o la simple promesa de una tortilla de patatas al finalizar el día. Este libro te reencontrará con lo esencial.
La “contemplación del infierno” (Semana 1, ejercicio 5) San Ignacio habla metafóricamente cuando describe el “verme (gusano) de la conciencia”. Lo hace con razón - qué mayor infierno que el de la soledad provocada por nuestros malos pensamientos y palabras. El autor escribe este libro con un registro dominado por la pasión y la fe. Similar al de cantantes actuales, cuando en sus letras hablan de cosas del tipo: “el fuego del amor en tu piel”. En este sentido, puedo observar una firmeza similar a la contemporánea.
Habla también de la moderación corporal y de apetito ¿Cuántos gurús hoy día parecen descubrir las bondades del ayuno? El autor, desde el siglo XVI, ya lo hace en las meditaciones de la semana 3. Puede decirse lo mismo sobre la limosna. Hoy se habla de solidaridad e inclusión, cuando el autor ya lo expone en el apartado final de reglas generales.
La tradición católica tiene una verdadera joya en estos ejercicios espirituales. La oración por compás de la semana 4, tiene similitudes con las tan de moda prácticas orientales, aportando un chequeo completo de nuestros pensamientos a través de los exámenes de conciencia. Y con él, el control de nuestros impulsos. Poner “aduanas” a nuestros pensamientos, es necesario para mantener un sano equilibrio emocional. Es la reflexión básica de este libro y una de las cosas que Fabio Rosini describe en su excelente libro El Arte de Recomenzar. Las mociones sugestionadas - basadas en el miedo - nos bloquean y constriñen en las sombras de nuestra ansiedad. Jesús revela en Mt 16, 23 la procedencia de las sugestiones. De forma contraria, los pensamientos inspirados nos abren al mundo y traen paz interior, ayudándonos en la toma de decisiones.
Si tratas de poner orden en tu vida - eliminar comportamientos desordenados, tomar una decisión importante o discernir tu vocación - este libro te ayudará. Adaptar estas meditaciones a nuestras vidas, hará que se produzcan cambios interiores desde nuestro orgullo y endiosamiento, haciéndonos mejores personas. Como dijo Felipe a Natanael, “Ven y ve” (Jn 1:46)
Detalles de la reseña
- Autor
- Ignatius of Loyola
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