Jesús Erro

Mi primer PC: de jugar a construir con el ordenador

Todavía una máquina para jugar

Tras el Amiga, el primer PC llegó con la misma tentación inicial: jugar. Indiana Jones and the Fate of Atlantis encajaba aquí como una aventura gráfica larga y envolvente, muy lejos del ritmo arcade de la etapa anterior. SimCity y Civilization abrían otra puerta: juegos donde pensar a medio plazo importaba tanto como la acción inmediata. PC Fútbol completaba el mapa con gestión futbolística, temporadas y una repetibilidad que mezclaba fútbol y ordenador de forma muy directa.

El modelo exacto de aquel primer PC se ha perdido en la memoria. Prefiero dejar ese dato abierto antes que reconstruir una especificación que no recuerdo con certeza.

Windows, Office e Internet

Con el tiempo, el PC dejó de ser solo consola. Microsoft Windows 95 —sobre todo en su atmósfera de escritorio y ventanas— cambió la forma de relacionarse con el ordenador. Excel, Access y Word entraron como herramientas reales: hojas de cálculo, pequeñas bases de datos, documentos. En algún momento la programación asociada a Office —Visual Basic o VBA, según el contexto y la época— convirtió esas aplicaciones en algo más que menús y formularios: automatización, pequeños programas, utilidades personales.

Internet llegó después, ampliando el radio de acción. Más tarde, dentro del mismo periodo, recuerdos como Napster marcaron otra forma de descubrir y compartir música, ya en la frontera entre lo doméstico y lo conectado.

De la curiosidad a la práctica

Si el Spectrum enseñó a romper y entender, y el Amiga a disfrutar con intensidad sensorial, el PC unió juego y utilidad. Aprender, automatizar, organizar información y conectarse empezaron a convivir con las partidas. Fue el puente entre la adolescencia informática y una etapa profesional que aún no estaba en el horizonte inmediato.

Cierre en 2005

Este capítulo cierra en 2005. En 2006 vendría la entrada en Centraldereservas.com y, con el primer sueldo, la compra del primer PC de torre que recuerdo como una máquina ya seria. Esa transición pertenece a la siguiente etapa; aquí basta señalarla como punto de inflexión.

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