ZX Spectrum, videojuegos, BASIC y mis primeros pasos en la programación
La programación comenzó como descubrimiento: introducir BASIC a mano, cambiarlo, romperlo y aprender por qué funcionaba. No había un buscador esperando con una respuesta; el progreso llegaba mediante atención, constancia y las pistas de otras personas.
Aprender con las fuentes disponibles
MicroHobby, MicroManía y los libros abrieron puertas a un mundo técnico que, de otro modo, tenía pocas señales. También ayudaba el conocimiento que llegaba a través de los hermanos mayores de algunos compañeros. Cada programa tecleado era una oportunidad para comprobar qué ocurría al modificar una instrucción y para entender algo nuevo a partir del resultado.
Mundos construidos con restricciones
La Abadía del Crimen y Tai-Pan mostraron cuánto ambiente y estructura podían surgir de restricciones técnicas muy severas. Sus mundos isométricos hacían visible que las limitaciones no impedían construir experiencias complejas; obligaban a tomar decisiones cuidadosas sobre cada recurso disponible.
Una primera herramienta personal
Una hoja de estadísticas de baloncesto se convirtió en mi primera herramienta personal. Era un ejemplo pequeño, pero formativo, de usar código para organizar algo que me importaba y obtener de él una utilidad concreta.