Jesús Erro
Explorar conexiones

ZX Spectrum, videojuegos, BASIC y primeros pasos en la programación

Todo comenzó como un juego

Mes de julio de 1986. Bajo el influjo de compañeros de colegio, presionamos a nuestros padres para comprar un ZX Spectrum 128K. Días largos de verano con el Avenger, La Abadía del Crimen, Tai-Pan, Comandos, Fernando Martín, Arkanoid, etc., dieron paso al descubrimiento de las aplicaciones y sus posibilidades. La programación empezó como un juego.

Juegos como Livingstone Supongo eran dificilísimos y las revistas estaban repletas de trucos que te permitían pasar de pantalla fácilmente. Así que los primeros POKES fueron el gancho. Eran trozos de código que parcheaban los juegos. Esto dio pie al hallazgo de la consola BASIC del Spectrum. Cambiar el código, romperlo y aprender por qué funcionaba. No había un buscador de Google esperando con una respuesta; el progreso llegaba mediante atención y constancia.

Aprender con las fuentes disponibles

MicroHobby, MicroManía y libros de informática abrieron puertas a un mundo técnico oculto y misterioso. Era como aprender del libro de hechizos de Gárgamel. Era adictivo. Cuando tras horas de prueba y error el load de BASIC funcionaba, era motivo de satisfacción que animaba a seguir peleando con el teclado. También ayudaba el conocimiento que llegaba a través de los hermanos mayores de algunos compañeros de colegio.

Mundos construidos con restricciones

La Abadía del Crimen y Knight Lore mostraron cuánto ambiente y estructura podían surgir de restricciones técnicas muy severas. Sus mundos isométricos hacían visible que las limitaciones no impedían construir experiencias complejas; obligaban a tomar decisiones cuidadosas sobre cada recurso disponible.

Una primera herramienta personal

Jugaba a baloncesto en el equipo del colegio. El basket europeo era mi pasión: Olimpiakos, Zalgiris, Cibona, Real Madrid, Olimpia Milano, Maccabi, etc. Era verano y la segunda quincena de agosto marcaba el inicio de la pretemporada de mi equipo. Koldo, nuestro entrenador, nos enviaba una carta motivante con las estadiśticas de la temporada pasada. Cartas de puño y letra, de esas que recuerdas para toda la vida. Soñaba con generar y visualizar estos números.

Una planilla de estadísticas en BASIC se convirtió en mi primera herramienta personal. Era un ejemplo pequeño, pero formativo, de usar código para organizar algo que me importaba y obtener de él una utilidad concreta.

Aquí vinieron las primeras definiciones de variables con LET, los sustos con los scopes y la maravilla de los cálculos matemáticos automáticos: medias de rebotes, puntos por partido, máximos anotadores, minutos jugados, estatura, peso, tiempos de entrenamientos, etc. De esta chispa vino lo demás.

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